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Porcelánico rectificado o no rectificado: qué cambia de verdad en obra

Rectificado es una de las palabras que más aparecen en una tarifa de porcelánico y una de las peor explicadas. No es un acabado ni una calidad: es un proceso mecánico posterior a la cocción que cambia cómo se coloca la pieza, cuánto cuesta ponerla y qué aspecto tiene el suelo terminado. Estas son las diferencias que importan cuando hay una obra de por medio.

Qué es exactamente un porcelánico rectificado

Todas las piezas cerámicas contraen al cocerse, y esa contracción nunca es perfectamente uniforme: dos piezas de la misma serie pueden diferir en algún milímetro y sus cantos no son exactamente rectos. Rectificar consiste en cortar los cuatro lados de la pieza ya cocida con discos de diamante para dejar los bordes a escuadra y todas las piezas de un lote con la misma medida exacta. El resultado es un canto vivo, recto, y una tolerancia dimensional mínima.

Una pieza no rectificada conserva el borde tal como sale del horno: ligeramente redondeado y con pequeñas variaciones de tamaño entre piezas que se compensan con la junta.

La junta: 1,5-2 mm frente a 3-5 mm

Esta es la diferencia visible. El rectificado permite juntas de 1,5 a 2 mm, casi invisibles si el material de rejuntado va a tono, lo que da la sensación de superficie continua que se busca en gran formato y en efectos mármol o cemento. El no rectificado necesita 3 mm como mínimo, y en formatos grandes 4 o 5, para absorber las diferencias de medida y el canto redondeado. No es ni mejor ni peor: en un efecto cotto o en una estética rústica la junta ancha es parte del diseño.

Colocación y mano de obra

Con junta mínima cualquier defecto se nota: una ceja de un milímetro entre dos piezas rectificadas se ve y se siente al pisar. Por eso el rectificado exige un soporte perfectamente nivelado, doble encolado, sistema de nivelación con cuñas y un colocador acostumbrado a trabajar con gran formato. Ese cuidado se paga en tiempo: la mano de obra por m² es algo mayor que con material no rectificado, donde la junta perdona pequeñas irregularidades del soporte y de la colocación.

En cambio, el rectificado facilita los encuentros: el canto recto permite ingletes limpios en esquinas, peldaños y remates sin perfiles, y en revestimiento evita el efecto de escalera que producen los bordes redondeados cuando la luz entra rasante.

Coste y disponibilidad

El rectificado añade un proceso industrial, así que la pieza es algo más cara que su equivalente no rectificada, y ese sobrecoste se suma al de la mano de obra. A cambio, casi todo el porcelánico de gama media y alta que se fabrica hoy en Castellón es rectificado, sobre todo a partir del 60x60, y en gran formato directamente no existe la opción no rectificada. Nuestras series son rectificadas salvo las de formato pequeño con estética artesanal, como el Cotto 33,3x33,3.

Cuándo elegir cada uno

  • Rectificado: gran formato, efectos mármol, cemento y piedra, suelo y pared en continuidad, proyectos de vivienda de gama media y alta, hoteles y retail.
  • No rectificado: formatos pequeños, estéticas rústicas o artesanales, obras donde el soporte no está nivelado y no se va a recrecer, y presupuestos donde la mano de obra es el factor limitante.

Un apunte para distribuidores

Cuando se compara precio por m² entre proveedores, conviene comprobar que ambos hablan de rectificado o ambos de no rectificado: la diferencia de coste industrial es real y una oferta más barata puede serlo simplemente por no incluir el proceso. En nuestra tarifa para profesionales el rectificado está indicado serie a serie, y en las fichas de producto aparece como distintivo. Para entender el resto de términos de una tarifa cerámica, la guía completa del gres porcelánico los repasa uno a uno.

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